Ti
como una estrella apareció al fin,
inesperado ello sucedió así.
Uno, dos, tres tiempo a ti,
cuan brillante como aquél satín,
entregarte todo eso que es de mí.

Los primeros treinta y uno así,
aquella bella sensación a carmín,
amarte simplemente a ti.
Esa primera noche en que dormí,
esa soledad que ya vivía sin,
siempre estarías ahí sentí.
Un beso, un abrazo, algo más dí,
mi corazón al son del trampolín,
palpitar mi interior compartí.
Pedir las estrellas comprendí,
no suele ser así afin,
sin más que eso, mi universo por ti.
Las horas pasan al frenesí,
como aquél único aroma aserrín,
desde aquél pasaje primero así.
Agradecer poderte yo te descubrí,
a tu lado nunca quiero un fin,
siempre estar para ti aquí.
©JuanDanielPaz
www.JuanDanielPaz.com



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